Enriqueta siempre paseba por esos grises bosques como si no hubiera un mañana. Esa expresión que siempre dicen los adultos quiere decir que Enriqueta andaba por la vida sin preocupación alguna. Es que los adultos siempre están preocupados. En fin… Se paseaba Enriqueta por los bosques, que a veces aparecÃan algo amarillos, por pedacitos… No entendÃa bien por qué pero a su bosque le cambiaban los colores con el tiempo. Se sorprendÃa siempre que pasaba por segunda o tercera vez por un lugar y los colores ya no eran los mismos y si pensaba bien, tampoco lo eran las montañas… cada vez era más duro subir y dar la vuelta por el gran bosque de pelos de Simona, su gata hospedera. Es que Enriqueta no lo sabe, pero ella no vive en un bosque gris, ella vive montada en una gata y se alimenta de ella cada dÃa. No querrás saber de qué manera se alimenta. Únicamente te diré que Enriqueta, si tiene hambre, saca su filosa cuchara y ¡zaz! toma de un sólo tirón su comidita de la tierra. Bue… es que ella cree que es la tierra, pero es Simona, una gata que más bien parece un globo que se infla, se infla y se infla todo el tiempo.
Hace unas cuantas vueltas completas al bosque, apareció en el camino de Enriqueta algo asà como un rÃo pero sin agua, como una grieta producto de un terremoto. Seguramente algo pasó con la amable gata que desde entonces comenzó a engordar y a jugar menos. Pero no es que esté triste, no te pongas triste tú. Es que la gente cambia ¿sabes? Y a veces hay que conocerla de nuevo.
Pero no es esa la aventura que iba a contarte semillita. Es que un dÃa gris (todos los dÃas eran grises aquÃ) iba Enriqueta muy sonriente caminando y se encontró con otra pulga que viajaba entre su bosque. Enriqueta dio un saltote de contenta que estaba y después dio otro salto de asustada que estaba… y asà lo hizo quién sabe cuántas veces (es que Enriqueta no sabe contar). La pulga nueva saludó como saludan las pulgas, revolcándose en la tierra para acá y para allá y luego dijo a Enriqueta: “ahora este es mi bosque, tendrás que irte a otro lugarâ€?. ¿Otro lugar?- dijo Enriqueta- ¿acaso existe otro lugar?. “¿Será posible tan peresoza pulga? ¿Es que que nunca has viajado a otros bosques? Hay muchos prados con distintas comidas, con exóticos colores, con distintas texturas… no te quedes aquÃ, pégate un salto, el mayor salto que hayas dado en tu vida y véte a explorar el mundo enorme de los bosquesâ€?. Desde ese dÃa no vemos a Enriqueta. Simona ni lo sabe, para ella todas las pulgas son iguales, pero no son iguales todos los bosques, eso lo sabe más de una pulga traviesa y ya lo sabrás tú, cuando un buen dÃa de sol salgas de viaje por el dulce planeta.
